En 2021 una colonia de Tetragonisca angustula —la Angelita— se instaló sola en el muro de una casa del corredor Ambalá, en Ibagué. En lugar de retirarla, decidimos observarla. Esa decisión es el origen de todo: Iwagé viene del Pijao y nombra el lugar donde las abejas hacen su casa.
La colonia se volvió el Meliponario Central: el punto de referencia con el que comparamos todo lo que instalamos después. De aquí sale la miel que se vende y aquí se prueban las cajas antes de recomendarlas —conviven una INPA de módulos apilables y una AF alta y estrecha, las dos sobre base de tablas, con su entrada redonda orlada de cerumen.
Cuando el modelo empezó a cerrarse en números, el meliponario se convirtió en el primer subsistema de la granja con modelo financiero propio: la cría de abejas nativas sin aguijón como ejercicio de modelado y validación.








